Desenganche.

El camino del cortafuegos termina en una explanada de hierba aplastada por el viento, a unos mil cuatrocientos metros sobre el mar. En el centro, como si fuera un vestigio arqueológico, hay una especie de trinchera construida por algún pastor con piedras de canchal. Todavía se ven muchos picos nevados alrededor. No hay rastro de pueblos o carreteras, ni una sola nube, y el calor del sol y el frío del viento maridan a la perfección sobre la piel. Es un lujo asiático leer aquí, tumbado en la hierba, aunque las memorias de indigencia de George Orwell no sean el texto más oportuno para la ocasión: hoy ha muerto Gabriel García Márquez a la edad de ochenta y siete años.